Cómo prevenir la arteriosclerosis con cambio de hábitos

Prevenir la arteriosclerosis necesita de cambios de hábitos en la vida cotidiana, cuando estos hábitos no son saludables y pueden se considerados como un factor de riesgo.
Estos factores se concatenan, es decir que uno se enlaza a otro indiscutiblemente.
Por ejemplo si hablamos de una persona que sufre de presión arterial alta tendrá las paredes de las arterias engrosadas y dañadas con una alta posibilidad de desarrollar arteriosclerosis, un control habitual sobre la medición de los valores de la presión arterial puede prevenir esta enfermedad.
Un estilo de vida estresada influye a la elevación de los valores de la presión sanguínea, lo cual puede conllevar a padecer síntomas de un ataque al corazón. Por ello es necesario mantener una vida cotidiana sin presiones de ningún tipo y mantener un pensamiento positivo ante cualquier situación que pueda resultar conflictiva a fin de evitar una depresión que conllevará a un estado de estrés.
Por ello es importante mantenerse alejado de vicios como son el tabaco y el alcohol. De hecho las personas afectadas con esta enfermedad pueden mejorar la circulación sanguínea al abandonar el tabaco, ya que al fumar, además de reducir el oxígeno que necesita la circulación sanguínea, también se van depositando en las arterias cúmulos de grasa, lo cual forma ateromas que imposibilitan el buen flujo sanguíneo deteriorando a su vez las paredes arteriales.

El sistema circulatorio se beneficia al iniciar una rutina de ejercicio físico aeróbico de intensidad moderada pero de forma regular todos los días.
De hecho es necesario mantener un peso corporal saludable e ideal a fin de que las paredes de las arterias no acumulen depósitos de grasa. Para ello es necesario planificar un tipo de dieta equilibrada que combata el sobrepeso o la obesidad, ya que esta enfermedad es relacionada con la hipercolesterolemia, la presión arterial alta y la diabetes y en definitiva resulta un factor de riesgo para el desarrollo de la arteriosclerosis.
Es importante mantener un control estricto del nivel del colesterol a través de una alimentación que además de ayudar a bajar de peso también ayude a reducir el nivel del colesterol malo o LDL y a su vez que ayude a elevar el nivel del colesterol bueno o HLD, lo cual se logra a partir de una dieta muy bien diseñada, equilibrada y saludable.
Sin embargo en algunos casos a pesar de este tipo de plan de alimentación es necesario recurrir a un tratamiento médico con fármacos dependiendo de si se observa una elevación de los triglicéridos o del colesterol malo o LDL. Pero estos fármacos como el ácido nicotínico, los fitoesteroles y las estatinas solos pueden ser prescriptos por un médico.
Por ello también son esenciales los chequeos médicos todos los años a través de análisis de sangre y orina, el control de la presión arterial ya sea en el consultorio médico o en casa y todo tipo de examen que considere necesario el médico de confianza de acuerdo a su criterio para comenzar a prevenir la arteriosclerosis con cambio de hábitos.

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